No hay mejor forma de cerrar el encuentro de la Circunscripción de América que, con un encuentro de Dios a través del legado ancestral  de nuestros pueblos indígenas.
Recordamos el profundo respeto de los pueblos con el entorno, el prójimo y Dios, la expresión de su fe, esperanza y  amor con una rica simbología, tradiciones y expresiones artísticas.
Emprendimos nuestra experiencia comunitaria hacia la zona arqueológica de Monte Albán, lugar de la civilización zapoteca.
Antes de concluir la experiencia, reflexionamos sobre el mensaje que recibimos en el recorrido y compromiso personal y de nuestras comunidades con nuestra sociedad a través del espíritu y letras.
Por la tarde, tuvimos un paseo recreativa por la ciudad… Actividad que permite fortalecer los lazos de nuestros jóvenes, educadores y religiosos participantes.
Durante el encuentro tuvimos el compartir cultural de cada país, espacio que nos llevó a reconocer nuestros valores, identidad y riqueza de los pueblos del continente.
Agradecemos al Espíritu de Dios que nos une en una misma familia, por nuestros jóvenes que transmiten una profunda relación con Dios a través del carisma calasancio, una sensibilidad ante el entorno que los rodea, un compromiso con la transformación de la sociedad, una sencillez en sus corazones, una alegría en el evangelio, una esperanza por la paz, la justicia y las oportunidades en América…
También agradecemos al equipo del Sínodo de América, a la Sede, a la Provincia de México que hizo posible el Encuentro.
Finalmente, te enviamos a seguir el proceso Sinodal en nuestras redes sociales y sitio web de la Orden y Piarist Synod.