Tocaba cerrar este encuentro y lo hicimos por todo lo alto. El paso de los días fue haciendo crecer la complicidad entre nosotros y también la conciencia de la importancia de lo que estábamos viviendo. El cansancio también comenzaba a hacer mella y los tiempos apretados exigían de nosotros lo mejor.

Comenzamos la mañana con la oración de la mañana para luego recibir a D. Juan Mari Uriarte, obispo emérito de San Sebastián, exalumno de escolapios, y persona cercana a la Orden. Su intervención no pudo ser más sugerente. Un recorrido por varios puntos importantes para seguir a Jesús, desde la juventud y con un equilibrio imprescindible entre realismo y utopía. Vinieron preguntas y diálogo.

Tras este rato de escucha, nos fuimos a Salamanca, a visitar la Catedral y varios lugares emblemáticos. Tocaba visita cultural. Impresionante lugar. Comimos por ahí, de picnic, en parques y rincones, a la sombra, soportando un calor que comenzaba a apretar.

La tarde fue decisiva. Comenzó con una pequeña intervención de Santi Casanova acerca de su experiencia en lo que a la evangelización en la red se refiere. La idea de que la red no es una herramienta sino un lugar y la convicción de que la Iglesia nos anima y nos exhorta a hacernos presentes en las redes y a llevar también a Jesús de Nazaret a cada rncón digital, nos quedaron claras. Y luego llegó la hora de hacer propuestas concretas en tres ámbitos: a la gente joven, a la Orden y a la Iglesia. Cada grupo sacó las suyas y luego se priorizaron en los grupos de origen. Luego, en la Asamblea Plenaria, se percibieron con claridad las propuestas (dos o tres) que sí parecen ser urgentes, otro grupo de urgencia relativa y un tercer grupo de interesantes propuestas que no parecen tan urgentes. ¡Vamos a la obra!

Eucaristía final de acción de gracias y a cenar, para luego terminar con un pequeño festival de canciones, bailes, comidas típicas, etc. Un broche final ideal para cerrar un encuentro como este. Todos salimos con gran ilusión y esperanzados en que suponga un antes y un después en la vida personal de cada y en la vida de la Orden y de toda la Iglesia.