Comienzo compartiendo con vosotros una convicción: el Sínodo Escolapio de los Jóvenes tiene dos riesgos. Pensar que es un Sínodo sólo de los Jóvenes y otro pensar que es un evento.

Comparto con vosotros un recuerdo afortunado en el Sínodo de Roma. Tomando un café en un descanso, el Papa nos dijo a un grupo que estaba con él: “Quiero un Sínodo de los Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Quiero un Sínodo de los Jóvenes en el que sientan la provocación de Cristo a decidir la vida”.

1. La experiencia del Sínodo. 

El Papa Francisco decidió que había que hacer un Sínodo de los Jóvenes porque vio que era el momento. Que la Iglesia necesita que los jóvenes tomen el pulso a su vida, a la fe e impulsen con fuerza su compromiso de Iglesia.

El proceso de Piarist Synod en la Orden ha sido muy fuerte. Mucha gente, nos ha felicitado. Si bien mucha gente ha hecho proceso previo, parece que ahí se hubieran detenido. Pero lo que sorprende en nosotros es que hemos iniciado un proceso nuevo y trabajamos en él, codo con codo, con los jóvenes. No nos vale con hacer sólo el previo; queremos abrir un nuevo tiempo, iniciar un nuevo modo de trabajar con los jóvenes.

El Clima y el Estilo del Sínodo. Llegó en un momento “no fácil de la Iglesia”. En la Asamblea de octubre se pudo ver en aquellos que estuvieron presentes la gran diversidad de la Iglesia: obispos, expertos, jóvenes, etc. Estuvieron también una representación de las Órdenes de religiosos y religiosas. 

Se vio la gran diversidad de la Iglesia. De todas las opiniones, de todas las posturas, de todas las proveniencias en cada uno de los puntos cardinales. Con todos y cada uno se mantuvo el ambiente de escucha. Eso sí, siempre había limitación del tiempo, salvo cuando hablaba el Papa… El ambiente estuvo lleno de frescura, simpatía y acogida.

Algunas claves que marcaron línea y dirección en el Sínodo:

a) La sinodalidad. Un Iglesia que escucha y en la que cada persona cuenta.

b) Iglesia en salida. Basta de ser solo pastores, hace falta una Iglesia de pescadores; una Iglesia más evangelizadora y capaz de salir a buscar a quienes están más alejados.

c) Acompañamiento y escucha empática. Es algo muy complejo. Sólo se deja acompañar un joven que se sabe escuchado. Y acompañar requiere el conocimiento de un arte.

d) Pastoral de procesos completos. Queremos una pastoral completa, desde que la persona nace hasta el último día de su vida. Nada de hacer sólo una pastoral de eventos.

e) Los mártires. Un joven de Siria me contó qué supone ser amigo de un mártir. Al salir de misa les explotó una bomba y él salvó la vida por tan sólo unos segundos. Me dijo: “soy amigo de varios santos; mis amigos que fallecieron este día”.

f) Los migrantes: es el gran tema de los pobres de la tierra. Está en todos los sitios: en el Mediterráneo que es una de las mayores fosas comunes del mundo; pero también en Brasil o en Chile, donde llegan los migrantes venezolanos; en Tijuana, miles que esperan detrás de la valla. Son dramas que resuenan en nuestra conciencia.

g) Discernimiento: ¿cómo discernir, cómo encontrar la voluntad de Dios? Discernir no es sólo tomar decisiones. Es encontrar, honestamente, qué quiere Dios de mí. Y lo encuentras y no te “achicopalas” (dicho de esta tierra de México), no te quedas paralizado por el miedo. Es un proceso exigente porque, también en cuanto al discernimiento colectivo, no consiste en ganar votaciones imponiendo mi opinión, sino estar a la escucha del Espíritu. Y eso, así como discernir en la vida requiere de mucha oración.

h) El joven en su realidad: cómo el joven puede encontrar un camino conectado con la vida.

i) La educación integral desde el Evangelio. Se habló muchísimo de este tema tan escolapio. La educación en todos los ámbitos de la persona desde las claves del Evangelio.

j) La clave del discernimiento vocacional  de la que más abajo hablaré.

Todas estas grandes preocupaciones salieron en el Documento Final, inspirado en el icono del Evangelio de Emaús, con el encuentro de los dos discípulos con Jesucristo. Personalmente pienso que merece la pena conocer dicho documento ya que es fruto del trabajo del interesante y diverso grupo de personas reunidas en la Asamblea Sinodal de Octubre en Roma. También porque dicho trabajo estuvo basado en las aportaciones de toda la Iglesia. Ayer lo estuvisteis trabajando a través de los talleres, en los que por cierto, “metisteis bastante ruido”. Nuestro Sínodo Escolapio quiere dejarse inspirar por este Documento así como por la Exhortación Apostólica, por todo este proceso sinodal y continuarlo.

2. Claves desde las que podemos entender el Sínodo y recibirlo.

a) No es un acontecimiento, sino que queremos abrir un proceso. Cuanto más te enriquezcas con esta Asamblea, mejor. El asunto es cómo vamos a hacer entre todos unas Escuelas Pías más capaces de ofrecer lo mejor que tenemos: nada más y nada menos que al propio Jesucristo.

Por ello os muestro un tesoro del archivo. El P. General Tomek en 1948 presentó un poryecto llamado ACCIÓN CATÓLICA CALASANCIA, con el subtítulo de “Epifanía de la Juventud”. Se trata, sin duda, de un proyecto precursor del Movimiento Calasanz. Estamos abriendo un proceso con el Sínodo que, sin embargo, está inserto en el ADN de las Escuelas Pías.

b) No es una reflexión, sino un nuevo modo de caminar. La sinodalidad implica un nuevo modo de hacer las cosas.

c) No es una sugerencia más, sino una apuesta clara por construir esas Escuelas Pías más calasancias, más convocantes, misionera y también más participativas.

d) No es un simple horizonte ideal, sino una dirección en la que construir. Ojo: si los ideales que tenemos, los pudiéramos cumplir fácilmente significa que no son grandes ideales. Por tanto hay algo que hemos reducido y por esta razón, son pequeños.

e) Hay una Iglesia que transformar, unas Escuelas Pías que seguir construyendo, un sueño calasancio que hacer realidad, una vocación (la tuya, querido joven) que descubrir y una vida por vivir.

3. Algunos de los Desafíos más fuertes que el Sínodo propone a las Escuelas Pías:

Aquí está el centro de lo que me pedían para esta charla.

– Entender que el Sínodo nos desafía. Desgraciadamente, seguro que hay escolapios y también miembros de las Fraternidades que no han leído los documentos sinodales. Otros que lo han leído, lo han trabajado a fondo y les ha apasionado. Estamos ante un desafío que no nos puede dejar igual como portadores que somos del Carisma del Santo Fundador.

– Es un desafío para nuestro modo de escuchar. Aquí hay acompañantes y acompañados… y todos los somos. Tanto escolapios religiosos, hermanos fraternos, jóvenes, etc. Todos somos personas de escucha y necesitados de escucha. Al sentirnos realmente acogidos y escuchados, se moviliza en nosotros la fuerza de la búsqueda. El acompañante que sabe escuchar conoce perfectamente que el mejor consejo lo encuentra la persona al contactar con Dios.

– Desarrollo de procesos pastorales completos, con el Movimiento Calasanz. Pero también queremos revitalizar también nuestras parroquias; queremos que desarrollen todo su potencial.

– Luchar contra todo tipo de abusos. Contra todo tipo de pensamiento de que se puede estar por encima de las demás personas, por encima incluso de las leyes civiles.

– Potenciar el compromiso y participación social. Ayer una chica secretaria de uno de los grupos dijo: En mi grupo queremos cambiar el mundo. –Yo pensé para mis adentros: qué bien. Es que estamos aquí, precisamente, para esto.

– Ojo con la complacencia: pensar que ya hacemos bastante. Y esto nos puede pasar con el Sínodo de los Jóvenes. Pensar que hemos hecho un gran recorrido de dos años y que es suficiente. Esto no nos lo podemos permitir. 

– Encontrar en los jóvenes a Dios. Los jóvenes son un lugar teológico. Nunca os olvidéis que Calasanz era un sacerdote preparado y con mucha formación y, sin embargo, le hicieron escolapio los niños y los jóvenes pobres de Roma. Ellos fueron para Calasanz la zarza ardiente donde encontró a Dios.

– ¿Qué significa la sinodalidad para las Escuelas Pías? Haremos la experiencia de 4 jóvenes vengan al Capítulo General y esto será una señal del proceso de camino conjunto que ya está abierto.

– Cualificación vocacional de la Pastoral Juvenil. Es la principal apuesta y objetivo de la pastoral juvenil; ayudar al joven a que descubra a Cristo y que lo siga. Si no  es así, nuestra pastoral no cumple su misión.

– Papel de la mujer. Cómo la mujer es tenida en cuenta en equipos, en el liderazgo, en la toma de decisiones  y cómo la mujer está en pie de igualdad.

– Ofertas que podemos hacer como escolapios para ayudar en los procesos de discernimiento vocacional. 

La vocación se discierne en los lugares donde está Dios y estos son: la oración profunda, desde la comunidad compartida con quienes sigan a Jesús y en la experiencia de descubrir a Dios en los pobres, en quienes me necesitan.

Mirad, allá en la Asamblea del Sínodo de los Jóvenes, se aprobaron por votación tres medidas para realizar:

a) Abrir experiencias de vida fraterna compartida. Yo les digo a las comunidades: ¿invitáis a unos jóvenes a casa y ya los invitáis al centro de vuestra vida? Tened la comida, o un rato de reunión con ellos, pero también que compartan con vosotros el centro de vuestra vida que es Cristo. 

b) Propuestas apostólicas fuertes y significativas. Tenemos que invitar a estas propuestas, pero también cuestionar a cada joven que participa sobre qué le ha supuesto interiormente.

c) Experiencias de oración y espiritualidad consistente. Esto es: un retiro, unos ejercicios, una experiencia fuerte de vida comunitaria y oración, etc.

  Formación Inicial de los jóvenes escolapios. ¿Cómo formar a los escolapios del futuro para responder a lo que el mundo y la Iglesia necesita? Hay casi 600 jóvenes escolapios formándose. Esto es una bomba apostólica… El objetivo de estos jóvenes es ser un nuevo Calasanz, dándose por niños y jóvenes.

4. Lo que podemos y debemos construir juntos (propuestas por el Santo Padre Francisco):

Os invito a leer Christus Vivit en el número 111 al 129. Hay tres verdades que hay que saber proclamar:

1) Dios te ama y apuesta por ti.

2) Cristo te salva.

3) Cristo vive y es capaz de llenar nuestra vida.

Estos tres puntos nos pueden ayudar a entender que Dios cuenta contigo y que apuesta por ti. ¿Qué significa que murió por ti Cristo? Y preguntarse cómo la Cruz cambia tu vida, con la muerte de Jesús y su Resurrección… Sobre todo, qué significa que Él está vivo. Esto hay que vivirlo apasionadamente. “NO podéis ofrecer nada que sea menor que el propio Jesucristo”.

Cuatro opciones desde las que caminar:

i) Yo les pregunto a los jóvenes que deciden ser escolapios qué queréis vivir, qué soñáis. Por eso hay que preguntar qué sueños tienes. Y mi obligación es ayudarles a buscar esos sueños.

ii) Crecer, vivir y experimentar. Ayudarles a vivir procesos de autenticidad. La gran pregunta es; ¿a qué quieres dedicar tu vida? No qué vas a estudiar; esta pregunta es solo curiosidad. 

iii) Vida comprometida. Calasanz le pregunta a Glicerio Landriani, el primer joven que quiso vivir siendo escolapio: ¿Qué habita en tu corazón? Y Calasanz le propone vivir con autenticidad y con pasión la llamada que había recibido este joven inquieto. 

iv) La  propuesta misionera. Proponemos algo grande. El ciento por uno- dice Jesucristo en el Evangelio- con persecuciones… Es decir: con palos y sufrimientos, con incomprensiones. Pero el ciento por uno y también la vida eterna.

La propuesta que no podemos dejar de haceros y que no podéis dejar sin respuesta: la vocación y el discernimiento. En el número 283 de Christus Vivit se dice:  Una expresión del discernimiento es el empeño por reconocer la propia vocación. Es una tarea que requiere espacios de soledad y silencio, porque se trata de una decisión muy personal que otros no pueden tomar por uno: «Si bien el Señor nos habla de modos muy variados en medio de nuestro trabajo, a través de los demás, y en todo momento, no es posible prescindir del silencio de la oración detenida para percibir mejor ese lenguaje, para interpretar el significado real de las inspiraciones que creímos recibir, para calmar las ansiedades y recomponer el conjunto de la propia existencia a la luz de Dios».

Y el punto 287: Cuando se trata de discernir la propia vocación, es necesario hacerse varias preguntas. No hay que empezar preguntándose dónde se podría ganar más dinero, o dónde se podría obtener más fama y prestigio social, pero tampoco conviene comenzar preguntándose qué tareas le darían más placer a uno. Para no equivocarse hay que empezar desde otro lugar, y preguntarse: ¿me conozco a mí mismo, más allá de las apariencias o de mis sensaciones?, ¿conozco lo que alegra o entristece mi corazón?, ¿cuáles son mis fortalezas y mis debilidades? Inmediatamente siguen otras preguntas: ¿cómo puedo servir mejor y ser más útil al mundo y a la Iglesia?, ¿cuál es mi lugar en esta tierra?, ¿qué podría ofrecer yo a la sociedad? Luego siguen otras muy realistas: ¿tengo las capacidades necesarias para prestar ese servicio?, o ¿podría adquirirlas y desarrollarlas?

Las grandes preguntas que el Papa se hace aquí son las preguntas que ayudan a acertar en la vida. Yo os digo que además de acompañar a un joven hay que hacerles propuestas arriesgadas. Necesitamos jóvenes que se hagan la propuesta tan loca que se propuso Calasanz. Cuando yo os hago esta propuesta no la hago para mí; la hago para los niños y jóvenes que necesitan escolapios.

Y cuando un joven tiene ese sentimiento de que Dios le puede estar llamando para ser escolapio, explicadle clarito que decir: En el Evangelio no aparece el mensaje de: “espera a que sea más mayor”. Eso no está en el Evangelio. Cuando un joven tiene esta llamada en su corazón, animadle a creer en sí mismo y sacar lo mejor de él. No hay nada más estúpido que dudar del corazón, de la llamada a la felicidad de Dios. ¿Dónde en el Evangelio se dice: “sí, espérate a tener una carrera y todo claro para decidir”? Hay que decirles las palabras de Cristo: “Quien deje todo por mí recibirá el ciento por uno, con persecuciones, y luego la vida eterna”.

5. Qué necesita y qué espera la Orden de Ustedes.

a) Autenticidad: que vivas sabiendo qué sientes y actúes conforme a ello.

b) Exigencia. No nos permitáis estar tranquilitos. No quiero escolapios sin tiempo para los jóvenes. Necesitamos que nos exijan todos los que forman parte de la historia escolapia.

c) Las escuelas pías aún no están terminadas de construir. El Santo murió con las Escuelas Pías siendo atacadas y tocadas de muerte. En su carta comunicando a los Escolapios la reducción de la Orden decía: “pero yo os pido, continúen trabajando por los niños, confíen en Dios, manténganse unidos y alegres”. ¿Y qué pasó? Que los escolapios le hicieron caso y aquí estamos.

Ayudadnos y haced unas Escuelas Pías mejores. Pero el objetivo no son las Escuelas Pías, es el Reino de Dios. 

d) Siempre hemos sido menos de los que necesitamos ser. Siempre han faltado escolapios para las tareas. Siempre ha faltado dinero. Pero no por eso se han dejado de hacer los proyectos y la Orden que hoy día tenemos. Hay que creer en los proyectos que tenemos. Calasanz abrió casas escolapias cada 13 meses, sin medios, sin personas, sin tecnología.

e) Lean el capítulo 1 de las Constituciones. Dice: las Escuelas Pías son obra de Dios, y del afortunado atrevimiento y tesonera paciencia de San José Calasanz. Audacia y tesón. Opciones fuertes y trabajo minucioso. Cuando decidimos ir a Burkina Faso, no sabíamos cómo hacer para construir Escuela. Pero hace poco, una familia italiana ofreció el dinero para ello. Necesitamos “afortunados atrevimientos” y a la vez, la tesonera paciencia de los que saben sostener procesos.

6. Y Qué necesitan y esperan ustedes de la Orden, de los Escolapios:

Lo que ustedes esperan de la Orden coincide con lo que los Escolapios necesita de Ustedes.

a) Autenticidad. Que os ayudemos a buscar y vivir así, según el plan de Dios.

b) Preguntas, exigencias, propuestas. Esperamos ofreceros propuestas locas: ¿por qué no te vienes dos años a Mozambique? ¿Por qué no piensas en serio la vocación religiosa? ¿Qué tal si tienes un acompañante para tu alma apostólica y rica pero necesitada de orden y claridad? ¿Ser pastoralista y formarte durante dos años en Teología?

c) Entusiasmo. Repito: lo necesitan los niños y jóvenes, no nosotros, los Escolapios. No es una petición para nosotros sino para ese mundo que les necesita.

b) Creer en los proyectos que impulsamos.

e) Gente con atrevimiento afortunado y tesonera paciencia.

7. Termino recordando la única oferta que ustedes necesitan… 

La única oferta que ustedes necesitan, la única respuesta que ustedes pueden esperar, el único acompañante que no les fallará, la única persona que merece todo su SÍ. ¡Cristo vive y te quiere vivo!

Por eso celebro el título: Cristo vive y te quiere vivo.

Lo que esperamos y ofrecemos es lo que hizo Calasanz. El dijo que la única respuesta es Cristo, el único acompañante y la única persona que merece todo su Sí es Cristo. ¡Él vive y te quiere vivo! Muchas gracias. 

DIÁLOGO

Primera Pregunta: gracias porque nos ayudaste a entender el Sínodo. Algunos jóvenes dicen que se sienten Iglesia con las Escuelas Pías pero no tanto con la Iglesia Local. ¿Cómo acercar a los jóvenes a esa Iglesia Local? ¿Por qué parece que los jóvenes se identifican con las Escuelas Pías y no con la Iglesia?

P. General: Si esto último es así, algo mal estamos haciendo. Tenemos que trabajar mucho para que los jóvenes se acerquen a Cristo, y que lo viva en la Iglesia. A mí me gusta decir que un joven que vive su fe en la Comunidad Cristiana Escolapia, en ella tiene su “pila bautismal”. Pero nuestras comunidades cristianas escolapias tienen que insertarse con claridad en la Iglesia local. La eclesialidad es un desafío de comunión.

Nuestro desafío es construir un proceso cristiano coherente y continúo. Y conectarlo en cada lugar con la Iglesia, que en cada lugar vive situaciones diferentes. Por tanto, esos vínculos tendrán que hacerse al modo y circunstancias que en cada lugar se vean mejores.

Hay parroquias que no tienen alternativas o diócesis que no ven salidas comunitarias decentes que ofrecer a sus jóvenes. Ahí podemos tener un gran papel que representar. Cuánta gente se acerca a nosotros porque descubre lugares de vida. 

Tenemos que conectarnos con la Iglesia, pero debemos saber que somos Iglesia y que construimos Iglesia.

Segunda Pregunta: Los jóvenes se identifican con valores y acción social, no tanto con la espiritualidad. ¿Qué se dijo en el Sínodo para facilitar ese paso?

P. General: Cómo descubrir que hay algo que sostiene esa fuerza. Puede haber dificultades porque el contexto eclesial no ayuda. Pero muchas veces sucede porque los acompañantes no ayudan a esos jóvenes buenos y solidarios a ir más al fondo. 

La fe aporta convicción y estabilidad. ¿Qué ocurre cuando al joven se le acaba el tiempo, y la buena voluntad? El salto a la fe se da si con la experiencia de acción social ayudamos a acercar a la fe, que es el alimento y lo que ayuda a que crezca ese corazón solidario. 

¿Cómo aplicar Mt 25, cómo ayudar a entender que quién pone la túnica al pobre se la pone a Cristo? En el Evangelio Jesús llama a  su lado a quienes han vestido al desnudo, por supuesto. Pero nuestra misión es ayudar a descubrir en el desnudo a la persona de Cristo. 

Tercera Pregunta: La realidad social ha cambiado. El cómo acercar a los jóvenes a la Iglesia ha cambiado. ¿Cómo hacemos los jóvenes para hablar a los “escolapios que no han hecho ese cambio” y que puedan acercarse e involucrarse?

P. General: ¿Cómo puede suceder esto? Yo te recomendaría decirles que lean Juan 3 y la discusión con Nicodemo. Ese hombre, con su mentalidad cuadradita oye de Jesús: – “Tienes que nacer de nuevo”. Y Nicodemo, finalmente, lo comprendió.

Mi consejo, es: sigue trabajando por los niños. No pierdas la alegría. Trabaja por lo que hay que trabajar. No discutas. Mantente unido a la Comunidad… Pide al ese escolapio que venga, que celebre la Misa… Y su corazón cambiará, poco a poco. 

Conseguirás pequeños agujeritos en el muro. El Espíritu Santo es muy capaz de romper muros. Y a la vez, debes saber que es un proceso largo. Quizás hay proyectos que tardan un poco más en hacerse realidad. No hay ningún escolapio que no crea en alguien que trabaja por los niños. Poco a poco. 

Cuarta Pregunta: ¿Cómo se vive en la Iglesia Universal el poner a Cristo en el centro y este énfasis que hace el Sínodo en dicha línea retomada con fuerza por el Papa Francisco?

El Papa escribe a todo el pueblo de Dios. Él pide a todos una renovación profunda de que Cristo está aquí vivo con nosotros. Estando en el ambiente de Iglesia Universal percibes muchas cosas. Ves que unos caminan más y otros menos. Te digo que el proceso de acoger un Sínodo tarda años.

Pongo un ejemplo: el Papa, al día siguiente de salir elegido propuso una Iglesia en Salida. Nuestra Orden, hace 6 meses planteó el proceso de Escuelas Pías en Salida y ya está en marcha la generación Kikonka. Este proceso dará frutos misioneros no ahora, sino dentro de un tiempo.

En el Sínodo se ha abierto la convicción de que juntos, jóvenes y adultos, busquemos a Cristo que vive siempre. No se trata de que los jóvenes definan quién es Cristo. Cristo es y ha sido siempre.

El Movimiento Calasanz transformará el modo de hacer Iglesia y hacer Escuela Pía, pero eso necesita tiempo. Hay que mantener el rumbo y seguir trabajando.

El cuadro de Goya, es un icono de ese mantenerse firme en los procesos iniciados. Es la última comunión con los niños. Con 90 años creía en la presencia con los niños. Creía en abrir este proceso.