Queridos Jóvenes y amigos: Me gustaría compartir con vosotros cuatro palabras que puedan ayudar a centrar estos días. Son estas:

Vivir: hablamos y soñamos con una Iglesia distinta; también unas Escuelas Pías nuevas. Vamos a tratar de vivir aquello en lo que creemos. Está bien pensar ideas, pero hay que vivirlas. La Sinodalidad significa una nueva forma de hacer las cosas: fraterna, orante, profunda, acogedora, de auténtica comunión y escucha de todos… No hagamos una semana solo de ideas, hay que vivirlas. Es mi principal invitación: vivir aquello que queremos y soñamos.

Discernir: ¿qué quiere decir discenir? Significa escuchar qué dice el Espíritu Santo a la Asamblea. Discernir supone entrar en una escucha profunda de Dios. Cuando hemos hecho la presentación de los escudos, un joven en mi grupo citó una frase de Calasanz como su favorita. “El Espíritu Santo es viento que pasa y toca, nadie sabe de dónde viene ni dónde va; conviene estar atentos muy atentos para que no pase sin dar fruto”.

Hay que estar atentos, por tanto para que no pase sin dar fruto. Discenir por tanto, no es decir lo que yo pienso sino escuchar a ese Espíritu Santo que pasará por esta asamblea.

Proponer: necesitamos unos jóvenes escolapios más propositivos, más activos; unas Escuelas Pías más audaces. El discernimiento si no acaba en propuesta no se concreta. Os pido esta actitud de vivir, de discernir pero también de hacer propuestas que aterricen en la vida cotidiana.

Asumir: si todo lo que hablamos aquí no lo hace cada uno suyo, si no cambia mi modo de pensar y actuar; si esto no me hace diferente, si no asumo lo que aquí se dice… no lo puedo testimoniar. El testimonio es escuchado sólo cuando se vive creíblemente lo que hemos descubierto. Por eso, yo os propongo el verbo asumir como un verbo muy comprometido. No vamos a salir igual que hemos venido.

Tengo que plantearme qué psropuesta de cómo rezo, cómo combato mis miedos para tomar decisiones, cómo aporto soluciones para un mundo mejor; cómo vivo mi fe… 

Presento estos verbos como una propuesta: que sea el hilo conductor de esta semana. Que este modo de proceder nos ayude a conseguir el objetivo  de nuestro encuentro. No está todo planificado, porque si esto es una reunión de hijos de Calasanz, algo diferente pasará. Miremos a la misión, no a nosotros mismos. Calasanz actuó mirando a los niños, a los jóvenes y a los pobres. Por tanto, ¿qué dejaremos que pase aquí? Muchas gracias y buen trabajo.